jueves, 18 de febrero de 2010

Hoy no me apetece.

      Hoy no me apetece hablar de cocina. ¿Será porque estoy más gorda?. Puede ser. Hace algunos días  que no me meto en faena pero esto lo voy a solucionar la semana próxima. El tema que me ocupa hoy es la lluvia. Nunca en Málaga había llovido tanto que yo recuerde, ni tan seguido. Y nunca he tenido yo que hacer tantas gestiones en el centro de Málaga "bajo la lluvia". Estamos secuestrados, vivimos en una ciudad que de un día a otro nos obligará a sacarnos el carnet de helicópteros, ya que es la única forma posible que nos va a quedar para circular por aquí. Ya mismo  Metromálaga va abrir una zanja entre mi vecina de enfrente y yo, con su respectivo paso alternativo no inferior a un kilómetro de distancia y como no, rodeado de vallas amarillas y pibotes de plástico. De estos últimos sufrimos los malagueños una fuerte indigestión. Todo en esta vida tiene su explicación: nuestro distinguido ayntamiento ha encontrado la manera, sin invertir ni un duro extraordinario, de poner a sus ciudadanos en  forma. Dicen que para presumir hay que sufrir, esperemos que el sufrimiento valga la pena. Bueno ahí queda eso, ya me desahogué. Otro día contaré mi experiencia con los parkings, ataques de ansiedad , de bolsillo, y otras perlitas de este estilo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario