En estos días de agua y mal tiempo en los que tan sólo gusta quedarse en casa calentitos, mirando por la ventana cómo resbalan las gostas de lluvias por los cristales y cómo el aire huele a húmedo y a limpio, en estos días, me apetece cocinar recetas de horno, de sabores intensos y regustito a calor de hogar.
Por eso hoy vengo con "costillas de cerdo a la miel". Sí, lo tengo que admitir, he triunfao, aunque esté feo decirlo, no han dejado ni las roñas y es que para muestra un botón:
Ingredientes para 3 ó 4 personas:
- Un trozo de costilla de corbata de aproximadamente 1Kg.
- Aceite de oliva, sal, tomillo, romero y pimienta molida.
- 6 Cucharadas de miel.
- 6 Dientes de ajos.
- 2 ó 3 patatas peladas.
- Una pastilla de caldo de pollo o de carne.
Preparación
Ponemos en una fuente refrectaria para horno un chorreón de aceite de oliva, introducimos el costillar salipimentado y aromatizado con el tomillo y el romero. Sumamos las patatas en trozos grandes y los ajos enteros y con la piel los especiamos y regamos todo con un chorrito de aceite.
En un cazo ponemos unos 125 mililitros de agua y disolvemos la pastilla de caldo. Cuando esté disuelta añadimos la miel, removemos.
Previamente hemos precalentado el horno a 200 grados con calor arriba-abajo y ventilador de calor si el horno dispone de él.
Regamos la bandeja con la salsa de miel. La introducimos en la parte media del horno manteniendo constante la temperatura. Cada 15 minutos rociamos el asado con el jugo que va resumando. Cuando esté la salsa caramelizada y las costillas y patatas doradas, ¡ podremos chuparnos los dedos!
.